Cuando en su consulta le preguntaba a un paciente por su vida erótica, el diálogo casi sin excepción transcurría en los siguientes términos:
Psiquiatra
¿Cómo son sus relaciones sexuales?
La respuesta usual es esta:<>
Psiquiatra
¿Y cuales son las normales?
Paciente-Pues... como las de todo el mundo
Psiquiatra
¿Sabe usted como son las de todo el mundo o, cuando menos, las de sus hermanos, amigos, vecinos...?
Paciente-No, ¿cómo voy a saberlo?
Psiquiatra
¿Entonces?
Paciente-Bueno, las que yo creo que son normales.
Psiquiatra
Bien, pues dígame usted cuáles son las suyas para que yo vea cuáles son las que usted considera normales.
¿Cómo son sus relaciones sexuales?
La respuesta usual es esta:<
Psiquiatra
¿Y cuales son las normales?
Paciente-Pues... como las de todo el mundo
Psiquiatra
¿Sabe usted como son las de todo el mundo o, cuando menos, las de sus hermanos, amigos, vecinos...?
Paciente-No, ¿cómo voy a saberlo?
Psiquiatra
¿Entonces?
Paciente-Bueno, las que yo creo que son normales.
Psiquiatra
Bien, pues dígame usted cuáles son las suyas para que yo vea cuáles son las que usted considera normales.
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