No es más que acostarse y pensar: “Mañana lo hago sin
falta".
Y despertarse con un post-it en las manos que indique:
"Hoy también te van a faltar ovarios".
Pensar.
Que te piensen.
Mentir.
Que te mientan.
Soñar.
Que te sueñen.
Sonreír.
Que me sonrías.
No que t-o-d-o-s me sonrían, no, que me sonrías.
Hay veces que encajo en cualquier situación y otras que
sobro en todos los ambientes, veces en que me comería a besos a todos y otras
en que me los comería pero a lo caníbal, no sé exactamente a qué se debe tanta
controversia, la cosa es que me destruye desde la flora intestinal a las uñas
de las manos o en su defecto pies (¿Por qué no?). Son momentos en los que no me
veo capaz de conciliar el sueño y de nuevo repito mi frase de “Maldita cabeza déjame
en paz” ,y pienso y re- que-te-pienso las cosas que de forma clandestina a
veces se juntan encima de mi ojo derecho y empiezan a parpadear y a
desconcentrarme y de repente saltan canciones que no me dejan dormir, momentos
que se repiten y repiten sin cesar y movimientos que actúan como el botón de
repeat ,y yo me muero del dolor y entro en una especie de coma ausente que me
invalida la cabeza. Y solo puedo pasar del sofá a la cama, de la cama al baño o
tal vez de la cama a la silla del ordenador y si eso escribir para
despotricarme, y aun así sigo sin ser capaz de formular qué es lo que no me
deja dormir, y prefiero que así sea, la tinieblas acerca de mi misma actúan en
muchas ocasiones como escudos frente a lo que parece ser que es mi realidad…
Sea lo que sea, y sabiendo con certeza lo que es, mejor no, mejor dormir y
dejar para otro día lo que pueda descubrir hoy. Hay veces que la verdad es una
luz que preferimos no confesar y aunque suene contradictorio la oscuridad a
veces está más acolchada.
He vuelto a ser desordenada, pero no pienso luchar para
evitarlo.
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