Muchas veces
somos nosotros mismos los mayores enemigos de nuestra autoestima. Las personas
podemos tender a criticarnos excesivamente, exigiéndonos niveles de perfección
que son irreales y culpándonos por no ser capaces de alcanzarlos. Esta crítica
puede llegar a ser tan destructiva en algunas ocasiones que disminuye la
autoestima hasta niveles patológicos y sume a la persona en la depresión. Por
ello es importante aprender a combatir la autocrítica y saber desarmarla cuando
es negativa.
Otra manera en
la que nosotros mismos atacamos a nuestra autoestima es a través de la
distorsión del pensamiento. Consiste en una visión distorsionada de quienes
somos, acompañada de unos niveles de perfeccionismo y autoexigencia que son
inalcanzables. El perfeccionismo exagerado, las comparaciones propias
innecesarias y la idealización de las demás personas conducen a valorarnos de
forma negativa, con lo que nuestra autoestima se verá reducida de forma
importante.
Todos estos
pensamientos negativos nos impiden valorarnos de forma realista, aceptarnos a
nosotros mismos y desarrollar una autoestima que nos permita ser felices y
comportarnos de manera satisfactoria en nuestras relaciones sociales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario