Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento. Germaine De Staël
... agregaría... y solo los sensibles de corazón, pueden discernir cada palabra... la viven al leer, tienen el don de transportarse a ese momento de sus vidas... y tanto el escritor como el lector... terminan contagiados!