Sucede que ya no esperas nada de la vida, y todo te parece tan mustio y desabrido que poco a poco te dejas ir. El domingo es similar al lunes, este último al martes...Y el martes es igual al resto. Y así pasan los días; sin emociones, rotos, vacíos...Sin vida.
Está a punto de dejarte ir por completo, cuando de pronto, sin preámbulos, llega alguien que le da por cambiarlo todo, por regalarte un poco de felicidad, por colmarte de ilusiones y sueños por cumplir, por desbaratar esos días grises e iguales, para convertirlo en una fiesta constante.
Ese alguien que tiene ese raro poder de hacer que algo en ti reaccione; emociones dormidas vuelven a la vida, se reconstruye tu esperanza, ves las cosas desde otra perspectiva...y ya todo te parece más bonito, más real.
Te sientes feliz y segura a su lado, porque sabes que él es diferente. Es ese tipo de persona que llegan a tu vida y, aunque se vayan, siempre dejarán un poco de sí, y quedaran marcados en el corazón.
Especial, diferente, que te hace reír, que te cuida y te protege, y te enseña a amar, a que tus pasos por este mundo no sea en vano.
Con él aprende a que estar vivo no solo es respirar u ocupar un lugar en el espacio, sino hacer las cosas que verdaderamente te hacen feliz. © 
-Señorita Occidental —