Confesión
Yo recibo que me libró de toda esa gente aburrida, insípida, amargada, encerrada en la cárcel de su ego y su orgullo, materialista y vanidosa, que viven de apariencias, esa gente que no huele ni a sencillez ni contagian paz, sin ganas de enamorarse ni cambiar el mundo, su mundo; que no tienen brillo ni luz para seguir reinando.