Mi foto mas bonita entre miles


Estuve más flaca. También fui más joven. También tuve más plata, mejor ropa, cortes de pelo más arriba y menos celulitis. Y también estuve de novia en vez de casada y divorciada, pero la verdad es que nunca estuve tan linda como ahora. Y si pienso en otros momentos en los que me sentí así de hermosa, lo que todos tienen en común es que estaba radiante. Tenía pilas, estaba contenta, con ganas de arriesgarme, de hacer lo que se me antoje. Y esa energía era tan poderosa que atraía más cosas nuevas y se armaba un círculo virtuoso en el que lo que realmente importaba no tenía mucho que ver con que me entrara el pantalón, sino que se relacionaba con la plenitud de ser lo mejor que puedes ser y no dejar que tus miedos te limiten. Es un cliché, sin dudas. Pero qué quieren que les diga: en los clichés siempre hay algo de verdad, y entre todos los que andan dando vueltas, elijo quedarme con este.

¿Cuándo se sienten diosas ustedes? ¿Me cuentan?