Tengo mil defectos que brotan en la piel,
y a veces me quedo callada adrede.
En ocasiones me gusta vestirme de nada y desmemoriarme de lo importante. Me pasa que no digo las cosas como son,
y prefiero estar a solas.
Tengo un sinnúmero de manías y las prioridades en desorden.
A veces las tormentas me queman la piel y los te quieros se amarran a mi voz.
Muchas veces me cuento los fracasos como si fuesen lunares,
y me aferro a ellos ni sé por qué.
Pero, hay veces que quisiera que en medio de todas mis huidas
y silencios, me quisieras más.
Me amarraras a ti de un te quiero y no me dejaras ir.
Hay días que soy tan imperfecta,
efímera;
hay veces que estoy tan perdida,
que quisiera abrazarte fuerte para sentir al menos
una certeza en las manos,
para al menos volar por unos minutos
y que los vacíos no me duelan tanto.
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