Quisiera comerme al mundo,

Pero no es necesario que lo haga justo ahora.
Si comienzo ya, tendría que dejar en tu escritorio una carta diciéndote lo mucho que te quiero. Que cuando estoy contigo olvido todas las cosas que nunca seré. Que lamento que tengamos destinos distintos y no puedas ir, pero que caminaré por la vida con tu imagen en la mente. Que tu sonrisa acompañará a la mía en los momentos buenos y el recuerdo de tu abrazo me servirá en los malos. Que no importa con quién termine al final, cuando se mencione tu nombre pensaré en ti con la misma calidez que provocas ahora.
Firmaría con un beso y me iría sin despedirme porque no podría soportarlo.
¿Cómo pensar en lo que viene cuando tú ya estás aquí? Para disfrutarte hoy, mejor me comeré al mundo otro día.

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