Obsérvate y percíbete a ti mismo en todos los movimientos y gestos... descubrirás una gran riqueza.
Vive consciente y lentamente todo aquello que estés haciendo. Anda con suavidad y armonía, como quien está realizando una gran obra de arte. Acostúmbrate a mirar serenamente, a andar con mesura, a vivir conscientemente cada gesto o movimiento que haces con el cuerpo. Calma tu prisa. La prisa es una violencia contra el ritmo natural del tiempo y de la vida. Llegarás a encontrar placer y disfrutarás de una manera nueva con las tareas más sencillas y humildes.
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