Observando a este reloj, me hago consciente que los segundos, los minutos, las horas... van pasando (y ese segundo, ese minuto, esa hora no podrán ser vividas de nuevo...) por eso hay que disfrutar de ellos... sin prisas ni ansiedades. Disfrutarlos no como si fueran los últimos, como si no existiera el mañana, sino como una oportunidad de vivir intensamente el presente, disfrutando de cada momento conscientemente, siendo libre de elegir y responsable de cada elección.
Disfrutar el presente es sacarle el máximo provecho... a los buenos momentos (y por qué no) a los malos momentos también. Y quizás ese reloj no lo veamos tan negro... y ahora lo pintamos de color y lo vemos con otros ojos o desde otra perspectiva. Y quizás así veamos que ese tren que un día perdimos vuelve a pasar... quizás no sea el mismo, con los mismos viajeros (todos vamos cambiando en alguna medida), pero quizás nos lleve a la misma estación..
A el Paso del Tiempo
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