Lo que te pida el momento


¿No te parece? Las prisas nunca fueron buenas para arrancar el motor de un corazón con insomnio porque lo hacen funcionar a golpes y palazos, las prisas siempre acaban por forzar las arterías y finalmente el corazón se hiperventila y estalla en mil temores, algunos más claros que otros. Por la megafonía de la carne suena el silencio más ruidoso de todos: tu voz, mi voz, sus voces, tus ecos, sus gestos, aquellas palabras, mis latidos, los tuyos, sus miedos, los míos, los gritos, tus susurros, mis "lárgate", tus "quédate", tus "márchate", mis "hasta nunca".Todo a la vez. Que tú puedes. Que yo puedo.

A veces hacer lo correcto no es hacer no que dice el corazón, ni mucho menos la cabeza, a veces lo más justo es hacer lo que te pida el momento y si el momento te pide piernas te marchas, si te pide codos aterrizas y si quiere pestañas parpadeas. Tú eliges, como siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario