Breves letras a un pensamiento


Es compasión, o nostalgia, o quien sabe…        ¿Quién?
Es que te destruyan y destruir. Que se marchen  y todo retroceda veintitrés pasos hacia atrás, mientras tus manos se amplifican seis metros hacia delante luchando contra  reloj, contra  tiempo, contra distancia. Es como una continua pérdida en la batalla, es batallar sin armas contra un ejército de centenar de espadas, y no perder la fe en que algún día todos ellos se rindan, aunque sea de hastío.

Luchar.
Que te combatan.
Perder.
Que te ganen.
Volver.
Caer.
Alzarse.
Tropezar.
Sangrar.
Arrancar.

Es mirar a los ojos y no saber que expresar, que te arranquen las alas justo un segundo antes de echar a volar, que te quemen las retinas justo cuando empiezas a distinguir la exigua albor, es ser romántica y que te apuñalen con el brote de una flor, es dialogar para un publico sordo y foráneo, acalorarse con la muralla, mentir a un diario, sofocar el hielo que se forma alrededor de la historia, correr entre cristales, duelo a la monotonía, quejas entre las manos y camino compartido entre los pies, es inventar cada veintitrés minutos; es creer la patraña de que el supremo deleite solo se encuentra tras los abandonos crueles, en las conciliaciones más cobardes. Es maldecirte por lo que si y por lo que no, por arrancar a correr y estrellarte contra las farolas de su avenida, por tomar el camino más cómodo y despejado.
No es más que acostarse y pensar: “Mañana puede que sea otro día”.
Y despertarse con un post-it en las manos que indique: "Hoy va a ser como siempre".

Pensar.
Que te piensen.
Mentir.
Que te mientan.
Soñar.
Que te sueñen.
Sonreír.
Que me  sonrías.

Trastorno Y que aún así todo gire…y a todo color.

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