A veces como personas nos equivocamos, en muchas cosas, yo, me equivoque.
Pensé Que la vida era un cuento, con príncipes y princesas, que todo tenía final feliz.
Ahora la vida me enseña… que si hay alegría, hay tristeza, si hay amor, hay odio, que si hay prosperidad, también adversidad. Debemos aprender a vivir el presente, conectándonos con el pasado y el futuro en un mismo momento, algunos tenemos esa capacidad y otros lamentablemente no. Pero la vida es así, nos quita y nos da, es una cadena de emociones y sentimientos buenos y malos. Hay que aprender que se vive paso a paso, momento a momento, no hay que apurarse, esas ganas que a veces tenemos todos, de querer correr por la vida y crecer a pasos gigantes, muchas veces no nos dan la mejor solución, debemos caminar para aprender, que las cosas más hermosas, están en las cosas más simples, que para amar, se necesita ser amado, que no hay alegría cuando se esta solo. No dejemos que la vida se nos escape por las manos, debemos aprender a controlarla y no dejar que ella nos controle, es tan solo cuestión de actitud, de confianza, coraje. Aprendí que en presencia de días feos, debemos mostrar nuestra mejor cara y sonreírle a la vida… decirle – ¡Acá estoy yo! Preparada para cualquier desafío, dispuesta a alcanzar la meta. Pero lo más importante es aprender a no ser egoísta, a dejar que los demás sean felices y alegrarte por su felicidad, que lo negativo no conduce a nada más que a la infelicidad, que para amar se necesita libertad y sinceridad. Saber diferenciar entre lo bueno y lo malo, son dos condiciones necesarias para lograr el equilibrio perfecto, para volar, para elegir, para sentir… Ojala algún día logremos con esto ser ejemplo de una lección de vida, aunque hay que tener presente que a veces, querer no es poder, dos palabras muy simples, pero a la vez complicadas. De ilusiones vivimos la mayoría, quedando la minoría, con la realidad.
Ahora la vida me enseña… que si hay alegría, hay tristeza, si hay amor, hay odio, que si hay prosperidad, también adversidad. Debemos aprender a vivir el presente, conectándonos con el pasado y el futuro en un mismo momento, algunos tenemos esa capacidad y otros lamentablemente no. Pero la vida es así, nos quita y nos da, es una cadena de emociones y sentimientos buenos y malos. Hay que aprender que se vive paso a paso, momento a momento, no hay que apurarse, esas ganas que a veces tenemos todos, de querer correr por la vida y crecer a pasos gigantes, muchas veces no nos dan la mejor solución, debemos caminar para aprender, que las cosas más hermosas, están en las cosas más simples, que para amar, se necesita ser amado, que no hay alegría cuando se esta solo. No dejemos que la vida se nos escape por las manos, debemos aprender a controlarla y no dejar que ella nos controle, es tan solo cuestión de actitud, de confianza, coraje. Aprendí que en presencia de días feos, debemos mostrar nuestra mejor cara y sonreírle a la vida… decirle – ¡Acá estoy yo! Preparada para cualquier desafío, dispuesta a alcanzar la meta. Pero lo más importante es aprender a no ser egoísta, a dejar que los demás sean felices y alegrarte por su felicidad, que lo negativo no conduce a nada más que a la infelicidad, que para amar se necesita libertad y sinceridad. Saber diferenciar entre lo bueno y lo malo, son dos condiciones necesarias para lograr el equilibrio perfecto, para volar, para elegir, para sentir… Ojala algún día logremos con esto ser ejemplo de una lección de vida, aunque hay que tener presente que a veces, querer no es poder, dos palabras muy simples, pero a la vez complicadas. De ilusiones vivimos la mayoría, quedando la minoría, con la realidad.
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