Se me olvidaba mimarme. Se me olvidaba acostarme sin haberme levantado. Se me olvidaba asomarme al mundo con la sonrisa de mala. Se me olvidaba que no todo es comprensible. Se me olvidaba la luz escuchada en mi voz. Se me olvidaba cantar, se me olvidaba mi música.
Se me olvidaba olvidar lo que tenía que olvidar y no hacerlo de lo que realmente vale la pena.
Se me olvidaba todo, hasta mí misma, por tantos acontecimientos transcendentales juntos, tantas decisiones importantes a la vez...tanta puta tensión y desgaste, todo junto...
Y se me olvidaba que no sirvo para sentarme a lamentarme, a mirar miedos y hacer trenzas con las dudas, disfrazarme de víctima y pensar que todo el firmamento y cada uno de sus planetas me han regalado todo lo malo por un castigo divino o una jugada del destido...
Se me olvidaba que la suerte es compañera del camino que nuestros pies llevan.
Y se me olvidaba volar, sentir, luchar, sonreir...
Ser me olvidaba ser YO.
Se me olvidaba recuperar a la chica de ayer, la yo, la de siempre, la de espíritu, la que no consentía doblegarse, ni rendirse, ni dejar de intentar, siempre de pie, y con el bolsillo llenoooo de sonrisas inquietas por estrenar.
Se me olvidaba emocionarme con mil cosas escondidas, porque las jodidas jugadas imprevistas a veces es lo que tienen, y desde el suelo, frío y espantosamente duro, hoy decido no olvidar más.
Hoy me reconcilio con la chica, la niña que jamás dejé morir, la que hace que la ilusión se mantenga de noche y de día, que buscando lo sorprendente de la vida continuamente, había conseguido volar, y hacerlo muuuuuuuy alto....
La chica de ayer es la base y el pilar de la mujer, y se me estaba olvidando.
Ahora, me resbala...ya puede pasar lo que sea....
A partir de ya!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario