
Desde la perspectiva de la Psicología Profunda, Jung propone que
el ánimus es esa instancia psíquica de “lo masculino” que tenemos hombres y
mujeres.
La cultura quiere fomentar en las mujeres el desarrollo del ánima (lo femenino) y prefiere dejar el desarrollo del ánimus (lo masculino) para los individuos del sexo masculino. Pero hoy se sabe muy bien que a mayor equilibrio y desarrollo de estas dos instancias, la persona estará mejor integrada y podrá resolver mejor las problemáticas de la vida cotidiana.
Sí siendo mujer, sientes que te ha faltado el desarrollo del
ánimus, he aquí algunas sugerencias:
Desarrolla tu inteligencia. Aprende cosas nuevas, inscríbete en
cursos de idiomas, estudia. Sobre todo cree en que eres capaz de aprender
y de entender lo que hasta hoy sientes que es muy difícil.
Aprende a manejar los aparatos electrónicos de tu ambiente: nada
de que sólo tu marido o tus hijos o tu pareja sabe cómo usar el reproductor de
dvd o el teléfono celular o la blackberry o la cámara de videos. Nada de que no
sabes dónde está la batería de tu auto. Prueba, ensaya, pregunta. No es
territorio masculino. Estos aparatos son para todos y son muy amigables. No les
temas.
Desarrolla en la medida de tus posibilidades tu independencia
económica. Recuerda que dependemos emocionalmente de quiénes dependemos
económicamente. Trabaja. Ya no están los tiempos como para quedarse en casa sin
producir dinero. Crecerá el respeto y la admiración que sientes por ti. Y
aumentará tu calidad de vida.
Infórmate de lo que ocurre en el mundo. Lee el periódico,
escucha las noticias. Aprende a conocer de política, a dar tus opiniones, a
formarte criterios.
Diviértete. Sal con tus amigas. Una mujer que no ha desarrollado
su animus no sabe divertirse. La cura de la codependencia (que se alimenta
justo cuando el animus es muy poco evolucionado) está directamente relacionada
con la capacidad para divertirse SIN hombres. No necesitas que tu pareja “te
lleve” al cine. Ve sola. No necesitas que él “te saque” el domingo a pasear. No
eres ni maleta, ni perro. Eres mujer y puedes ir.
Sé fuerte. Sé valiente. Haz lo que no te atreves. Viajar sola.
Tomar una clase de mecánica. Practicar un deporte que crees que es “cosa de
hombres”. Ser mujer no significa ser cobarde ni débil.