No se qué quiero escribir pero se que no debo dejar de escribir. Me obligo por mas que no me salga. Ando entre preguntas y quizá las respuestas me lleguen si logro ordenar algunas letras. Confundida en la claridad de luces que permanecían oscuras. Momentos de dudas, de no saber bien si sigo yendo o mejor vuelvo. Si extraño o es que me siento extraña. Días de alegría absoluta mezclados con pesares que no me pasan de moda ni cicatrizan. Es raro verme en este lado del teclado. Sin tantas certezas, sin tanto para dar, decir u ofrecer. No logro obligarme a nada que no sea lo absolutamente necesario. Las ganas me están ganando. Me divierte pero me asusta no hacer lo que esta mandado. Hoy sólo se que no debo dejar de escribir aunque mi escribir no se igual al que estábamos acostumbrados. Esto también es parte de vivir: no tener mucha idea de cómo pero igual seguir...

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