Despegándonos de la rutina

Es inútil pretender que cambien los demás o la sociedad, debemos ser nosotros mismos los que debemos comenzar por cambiar, rompiendo con el miedo a las novedades, desapegándonos de la rutina, de lo cotidiano; los nuevos cambios no tienen por qué ser peores, solo hay que perder el miedo, cerrando puertas y abriendo otras nuevas.

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